Volver al campo: Una tendencia que va en aumento

Campo orgánico
Visto en eleconomista.es

En los últimos años, ha incrementado el número de familias que elige retornar a entornos rurales

El retorno al campo, también llamado “neorrruralismo”, se ha perfilado en los últimos años como una alternativa viable para familias que, ante la crisis, han tenido que apañárselas para buscar vías alternas y sustentables.

Los inicios de esta tendencia datan de los años 60, con los intentos del movimiento hippie de propulsar la reocupación de los campo, para estar en contacto con la naturaleza. Hoy, en pleno siglo XXI, el neorruralismo vuelve estar en boga.

Los ciudadanos que se decantan por esta opción lo hacen en búsqueda de una mejor calidad de vida, huyen de las ciudades y sus sobreprecios. Sin embargo, esto no es lo único que los motiva, también están interesados en un entorno mucho más ecológico, alejados de la polución y el excesivo asfalto que prolifera en las urbes.

Y es que desde la revolución industrial, el cemento no ha parado de crecer y extenderse en las ciudades. Pareciera que cada vez son menos los lugares donde respirar aire fresco y mirar un poco de verdor. Sin duda, era predecible que algo así sucediera.

El siglo pasado, el éxodo invertido hubiese parecido una locura, la gente de ciudad yéndose al pueblo sonaba como una idea simplemente descabellada. En todo el mundo se abandonó el campo en búsqueda de una vida mejor. Terratenientes, enfermedades, inviernos duros, sequías, inundaciones, plagas y analfabetismo, fueron algunas de las razones por las que, en otrora, muchos decidieron marcharse a la ciudad. Además, con la llegada de la industrialización y la tecnología, el entorno rural parecía un sitio de pocas posibilidades, en llanas palabras, aburrido.

Éxodo Rural
Sacado de juliancasanova.es (Foto de Manuel Iglesias)

Un siglo después, las cosas han cambiado. Mucha gente ya no va a la caza del utópico concepto de “una vida mejor”, sino simplemente de calidad de vida. Una calidad que, más allá de infinitos bienes materiales, se trate de aire puro, alimentos libres de transgénicos e incluso cosechados en casa, energía sustentable, más posibilidades de empleo, vivienda barata, tranquilidad y, por supuesto, mayor economía a la hora de los gastos que suponen mantener un hogar.

Este fenómeno se evidencia en países que se han visto afectados por crisis, como España o Estados Unidos y, también en naciones suramericanas como Venezuela, Argentina e incluso México. Países que en otra época abandonaron el campo y se dedicaron a la vida de ciudad. Pero la contaminación, el alto coste de la vida en las urbes y la inseguridad, han sido razones suficientes para motivar a jóvenes, jubilados o familias enteras a retornar a los inicios y abandonar sus antiguas vidas cosmopolitas.

Y es que este fenómeno no solo ha resultado beneficioso para los “neorruralistas”, sino también para los habitantes de toda la vida de los pueblos. Marcelo Sánchez-Oro, director del Grupo de Investigación en Desarrollo Local Sostenible de la Universidad de Extremadura, señala que “los neorrurales vienen a montar un negocio, es una riqueza para las comarcas rurales. Hay casos en torno al sector de la hostelería y turismo rural, también aprovechan las nuevas tecnologías en distintos segmentos profesionales como los traductores”.

vida en el campo
Original en elpais.com.uy

Es decir, resulta una tendencia beneficiosa para ambas caras de la moneda, porque los citadinos que llegan a estos entornos, buscan aportar de una u otra forma, viviendo del trabajo de la tierra o emprendiendo pequeños negocios en entornos apacibles donde los días pasen entre verdor, olor a pasto  cortado, leche recién ordeñada y vegetales frescos.