Tic, tac, tic, tac

reloj de bolsillo

Se suele decir que los tiempos cambian; pero si lo demás cambia, se ajusta y tu no, entonces quedarás fuera en algún momento. Ojalá no te des cuenta tan tarde.

La promesa de mejores escenarios económicos supone mejores tiempos. El lastre de la crisis de la que le ha costado tanto a España salir pone las esperanzas en inversores que sienten el pulso del progreso en puertas. Antes de la crisis los inversionistas iban a las zonas rurales en busca de altos rendimientos, hablamos de un 8%, más del doble que arrojaban otras inversiones inmobiliarias. Se decantaban  por la compra de solares o naves industriales y logísticas en vez de locales comerciales.

Los niveles de riesgo estaban latentes; pero eran atrapados por el beneficio mayor, hasta hoy muchos están arrepentidos. De eso se trata el mundo de los negocios ¿Cierto? Si todo estuviera basado en números serían muchos los millonarios. Una importante cantidad de gerentes pueden tener la misma información de calidad; pero el uso que cada uno de ellos le dé será diferente, las conclusiones pueden ser muy disímiles y las decisiones que de ellas provengan pueden también ser variadas.

hombre trajeado

Es por eso que la experiencia, vale mucho más de lo que pesa en oro. Las decisiones más asertivas no solo se basan en buena información, también es importante el conocimiento de quien toma las decisiones. Entre más experiencia, seguramente más escenarios se le presentarán en la pantalla para tomar decisiones.

Los solares aptos para polígonos en las afueras de las ciudades, eran una alternativa muy atractiva; pero la globalización pone a la mano de los inversionistas opciones que trascienden las fronteras, haciendo a otros países competidores. Ya no se trata de patriotismo, se trata de dinero y ese si es verdad que no obedece a banderas ni a sentimientos nacionalistas. De manera que si los números indican que es menos costoso y más estratégico irse a China, India u otro país que se rinde a los pies de los inversionistas buscando activar sus economías, entonces la inversión se irá a esos lugares.

poligono industrial de madrid

Mientras esos polígonos permanecen en diferentes zonas rurales de España esperando por el aliento de inversiones, estas se van a otros lares. Hay lugares en Latinoamérica y Asia en los que se rentan solares y cuentan con el incentivo de sus países, allí construyen por mucho menos dinero, con mano de obra más barata y cada vez de mejor calidad y probablemente con ventajas en materia de ubicación para su distribución, esto ha pasado desde hace algún tiempo y ahora es cada vez más evidente. ¿Qué es lo que hacen los inversionistas? ¿No es buscar mayores beneficios? La respuesta salta a la vista y por esa razón convencer a los gobiernos nacionales y locales de que debe redimensionarse la relación con la inversión, definitivamente hay que buscar la manera de hacer que produzcan en su país.

¿Se trata de baja oferta? En lo absoluto, la oferta es generosa incluso en precios; pero también es un asunto de moda y una vez que un inversionista español conoce los beneficios de producir en otro país, eso llega de inmediato a su círculo y prolifera, más aún cuando los beneficios son sustanciosos y los hacen mirar a otros mercados. Por más oferta que exista, sin el apoyo del aparato político y la mejora en los incentivos se seguirán yendo a buscar fortuna en otros lugares.