Cultivando con gasolina.

Quién iba a pensar que la gasolina y el diesel harían que aumentara la producción de alimentos.

La relación entre la energía y la producción de alimentos es muy estrecha. Muchos de los productos que se derivan de la extracción y el tratamiento del petróleo sirven de insumo para la agricultura. Antes de la revolución industrial, la entrada de energía primaria para la agricultura era el sol, las plantas crecían y servían como alimento para el ganado. Este producía el estiércol y era usado como abono, además de funcionar como energía muscular para la agricultura.

Pero como resultado de la industrialización y consolidación de la agricultura, la producción de alimentos ha dependido cada vez más de la energía derivada de los combustibles fósiles. Ahora no es el ganado la fuerza motora de la actividad agrícola, ahora son los tractores y demás maquinaria pesada que consume grandes cantidades de combustible fósil.

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Las granjas industriales utilizan grandes cantidades de fertilizantes sintéticos que requieren importantes aportes de gas natural. Otros agentes fertilizantes como el potasio y el fósforo son usados en el proceso de cultivo de alimentos.

Los niveles de consumo de agua de la gestión agrícola de hoy son muy elevados. El escaso recurso se utiliza para el riego de cultivos, manejo de desechos y como agua potable para los animales. Este uso excesivo del agua tiene implicaciones en el sector de la energía también. Para movilizar esas cantidades es necesario el bombeo y eso requiere de grandes cantidades de energía.

Actualmente, la agricultura depende de tractores, cosechadoras entre otro tipo de maquinaria que funciona con gasolina y diesel: además el consumo de electricidad aumenta por el uso de equipos como bombas, ventiladores, iluminación, etc.

El procesamiento y envase de los alimentos, para poder preservar el producto y poder transportarlo en las mejores condiciones tiene un enorme impacto en el consumo de energía.

Una parte importante de la carne, los huevos y los productos lácteos que ahora se producen en las granjas, son operaciones enormes, se cría ganado por millares en condiciones confinadas sin el acceso al pasto. Como los animales no pueden pastar, las granjas industriales requieren grandes cantidades de productos producidos por las granjas de cultivos industriales utilizando y estos demandan mucho combustible. El resultado es fuente potencial de contaminación de aguas superficiales y subterráneas, entonces hay que recurrir a más consumo de energía para tratar las aguas; quiero decir que las zonas rurales, en donde hay granjas industriales, viven un proceso de deterioro de sus tierras y por ende, de continuar así, el futuro que les espera no es muy alentador.

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La creciente demanda de alimentos hace que este modelo siga siendo muy rentable, pero esta relación entre la agricultura y la energía debe ser radicalmente alterada. Entre las soluciones más obvias se encuentra simplemente mejorar la eficiencia energética de la producción y la distribución de alimentos. Esto puede lograrse pasando de las técnicas agrícolas industriales intensivas en energía a métodos menos intensivos como el ganado criado en pastizales, el riego por goteo, fertilizantes no sintéticos, manejo de cultivos sin plantación, entre otros.